Javier Hermoso de Mendoza
Javier Hermoso de Mendoza
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UNA ESPERANZA PARA EL ORO BLANCO

Recientemente la prensa traía una luz de esperanza sobre el maltratado cultivo del espárrago navarro, a través de la noticia de que el Gobierno español ha accedido a modificar la ley de etiquetado a través de un Real Decreto (la supervivencia del cultivo del espárrago, depende, fundamentalmente, de un etiquetado claro que evite confusión en el consumidor; sólo a partir de ello el sector podrá abordar el resto de los problemas con garantía de acierto y éxito) Una noticia que se ha hecho esperar en exceso: hace más de un año que Acción Cooperativa señalaba que una propuesta de UAGN canalizada a través del Diputado socialista Vicente Ripa mediante una proposición no de ley, no pasó el filtro del PP y del Ministerio. Este adujo que la modificación del etiquetado, por ir "en contra de la legislación comunitaria", excedía sus competencias. Argumento que diez meses más tarde repetían el subsecretario del Ministerio de Agricultura y el consejero Alfaro, a pesar de que Pérez Lapazarán, al mes de rechazar la propuesta del PSN, a través de la Comisión de Agricultura del Congreso pidiera al Gobierno español que impulse la modificación de la normativa del etiquetado de las conservas vegetales, y, en particular, la del espárrago. Todo ello, no sin antes acusar a los socialistas de oportunismo. Oportunismo que sí que ha estado presente cuando después de tanta iniciativa de Vicente Ripa, la noticia de la tramitación del Real Decreto se dio como contestación a una pregunta de la diputada de UPN Eva Gorri. Han sido pues, dos años cruciales, perdidos por los celos políticos de PP-UPN, y, probablemente, de intereses ajenos al sector productivo: no en vano José Cruz Pérez Lapazarán compagina, según mis informes, algo que debería ser incompatible: la presidencia de la Comisión de Agricultura, Ganadería y Pesca del Congreso de los Diputados, con la de Consejero Delegado de la empresa que más espárrago importa y cuyo grupo ocupa un tercio del mercado español.

Para ver la importancia de su cultivo en la economía navarra, bastaría, quizá, con observar el apelativo con el que se ha denominando -"oro blanco"- un producto que ocupa el quinto lugar entre las 79 denominaciones de productos alimentarios españoles, exceptuando el vino, con 46 conserveras inscritas en el Consejo Regulador (para las que representa entre el 30 y el 60% de su facturación), 3.000 familias ocupadas en su recolección, y una producción que, a la vista de su evolución (del año 98 al 01 ha descendido de los 24,5 millones de kilos a sólo 3,3 millones), quita validez a la opinión de Txomin Otamendi, Director General de IAN, cuando dice que el debate sobre el etiquetado "es un debate ficticio, porque en Navarra no hay volumen de producción suficiente". Mas bien al contrario, nos encontramos ante una verdadera mina para el campo navarro y, en particular, para Tierra Estella, en la que se concentra el 40% de la producción navarra.

Como ya comenté en mi colaboración "Calseg y el espárrago", este producto lleva camino de quedar en manos de contados importadores que dejen fuera de juego a productores y conserveros medianos y pequeños. Así, la empresa navarra Hope, con sólo cinco empleados y una facturación de seis millones de euros, importa entre 3 y 3,5 millones de kilos de calidad extra al año (El País, 03/02/02) La también navarra IAN, con una cuota líder del 16% en el mercado español, vendió conserva de espárrago por 36,7 millones de euros, el 69,2% en España. En su conjunto, las empresas navarras trajeron dos tercios de todo el espárrago importado, lo que representa seis kilos por cada kilo producido en Navarra, de manera que frente a 5 millones de kilos elaborados en nuestra comunidad, en el mercado se pueden encontrar hasta 35 millones de kilos con alguna referencia a Navarra.

El coste del recolector en Navarra alcanza los 60 euros diarios, mientras que en Perú o China no alcanza los 2 euros. Estas cifras nos da una idea del abismo que separa el coste del producto nacional y el importado. Con la particularidad de que esa diferencia de coste no repercute en el consumidor, pues como señaló la Asociación de Consumidores Irache, en muchos casos es más caro el importado que el nacional. Así se comprende que EHNE señalara que la empresa más fuerte de Navarra es la que más producto importa, y que el responsable de esa empresa declarara que "soy un gran defensor de la DO Navarra, porque eso da prestigio al espárrago, y eso a mí, que soy el que más vende, me va muy bien". Confesión que es de agradecer porque nos sitúa en el epicentro del problema: si hay empresas que se defienden manufacturando producto navarro, ¿qué inmensos beneficios obtendrán aquellas importadoras que venden al mismo precio un producto que les cuesta muchísimo menos? Así, mientras algunos se forran, los agricultores obtienen cosechas "catastróficas" (UAGN), los temporeros se rebelan, las empresas cierran o se convierten en meras comercializadoras (EHNE), el consumidor paga caro el producto, y la sociedad navarra pierde un gran potencial económico.

Una vez solucionado el problema del etiquetaje, el sector debe, como decía el presidente de Consebro, alcanzar un producto de calidad incontestable utilizando "las plantas que establezca ITG y que, por sus resultados, sean las que dan más calidad". A partir de ellas, introducirse en canales de calidad y prestigio, como "delicatessen", de manera que el consumidor, asociando el producto navarro a la calidad, elija nuestros espárragos y pueda estar dispuesto, incluso, a pagar más por un producto que, según sondeo de CIES, dos de cada cuatro compradores lo prefieren al importado. Claro que esto no se alcanzará mientras la única propaganda que llega al consumidor es la que se emite con los encierros sanfermineros, a cargo, supongo, de los 541.000 euros que, subvencionados al 50%, alcanza el presupuesto de la D.O. (conviene comparar esa ridícula cantidad con los más de 12 millones de euros que hasta el 2005 va a subvencionar el Gobierno navarro, para marketing y promoción, a la DO del vino).

El VI Certamen del Espárrago de Dicastillo puso énfasis en la promoción del mercado en fresco (curiosamente, y en flagrante contradicción, ese día en la plaza del pueblo no se podía comprar ni un solo kilo de espárrago, bien fuera fresco o embotado) y en la reducción de costes. En mi opinión, esto último pasa por olvidarse del bracero andaluz (no hay garantía de poder contar con él en los términos en que se ha venido haciendo) y contratar extracomunitarios, como hacen los payeses o los freseros de Huelva. Claro que, para eso, el agricultor navarro debe asociarse y adquirir una estructura más empresarial, bien directamente o a través de los sindicatos o cooperativas.

Nota: esta colaboración se publicó en Diario de Noticias, el 31/07/02. En estos momentos (comienzos de 2003) se está modificando la normativa de etiquetado, Viscofán quiere vender la conservera IAN. Buena ocasión tiene José Cruz Pérez Lapazarán de defender al agro navarro; para lo cual se debe oponer a que la consevera pase a manos ajenas a la Comunidad Foral.

ARRIBA © 2003-2005 Javier Hermoso de Mendoza